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Mi opinión sobre el:Proyecto de Ley Sectorial de Áreas ProtegidasAunque en estas páginas he intentado presentar informaciones sin comentarlas, considero que debo hacer algunos comentarios sobre el Proyecto de Ley Sectorial de Áreas Protegidas presentado al Congreso Nacional por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, aunque aclaro que opino que todo el Proyecto debe ser rechazado debido a numerosas incongruencias, errores, omisiones y ausencia total de consenso. Debemos recordar que la Ley 64-00, que crea la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, dice en el Artículo 34, Párrafo II: "Se otorga un plazo de noventa (90) días al Poder Ejecutivo, para que presente un proyecto de ley sobre Áreas Protegidas y Biodiversidad." Al cabo de dos (2) años, la Secretaría se "digna" en entregar un Proyecto de Ley tan plagado de errores que debería ser devuelto por el Congreso sin ser aprobado. Primeramente, algo en relación a los nombres de las areas protegidas. El Proyecto elimina prácticamente todos los nombres que habían sido asignados anteriormente; desconozco las razones para ello. Haré un corto comentario sin que en ello influya el que se haya eliminado el nombre de mi padre, Eugenio de Jesús Marcano, a uno de ellos. ¿Por qué no honrar a personas que dedicaron su vida en estudiar y defender la naturaleza y sus recursos? Personas como el Dr. José de Jesús Jiménez, Félix Servio Ducoudray, Erik Leonard Ekman, Ing. Juan Ulises García Bonelly y tantos otros, dominicanos y extranjeros. En el Proyecto se observa la tendencia a nombrar las áreas tomando en cuenta su característica sobresaliente; lo cual me parece apropiado. Entonces, ¿por qué conservar nombres de personas que no hicieron nada por nuestros recursos naturales como Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez? Y que, para colmo, nombran a dos de nuestros principales parques. ¿Por qué seguir usando Jaragua para un parque que se encuentra en lo que era la periferia del cacicazgo de Bainoa? Es confuso históricamente porque los cronistas llamaban Xaragua a la Hoya de Enriquillo (con el Cul-de-Sac) y, más específicamente, a la región próxima a la actual ciudad de Puerto Príncipe, en Haití ("a 30 leguas del rio Neiba", escribe Pedro Martir de Anglería). Se dirá que la razón para conservar esos nombres es que ya se conocen así internacionalmente. Con este razonamiento, entonces nuestra capital deberá retomar el nombre de Ciudad Trujillo, como fue conocida por más de 20 años y el Pico Duarte volver a llamarse Pico Trujillo ya que aparece así en libros de mediados del siglo XX. |
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