Eco-Hispaniola

El árbol nacional no tiene nombre

  • República Dominicana sólo tiene un símbolo vegetal: la flor de la caoba

Daryelin Torres

Publicado el 5 de mayo de 2003 en Listín Diario - Edición Digital

palmas reales

Los múltiples usos de la palma real y su vínculo con la historia y la cultura domi-nicana la hacen una de las principales candidatas a ser árbol nacional.

Santo Domingo - En el Día Internacional del Árbol República Dominicana no tiene a cuál hacerle fiesta. A pesar de tener más de cinco mil 600 especies de plantas, solamente tenemos una flor nacional, la de la caoba. En ambos casos (árbol y flor) los especialistas no se han puesto de acuerdo. Sólo los más detallistas han visto la flor de la caoba, de tamaño minúsculo y color poco atractivo. Entre los mismos botánicos, de acuerdo con tres consultados, hay quienes califican de ilógico que una flor ''invisible'' sea la flor nacional. En el caso del árbol, el tema parece haber quedado rezagado, desplazado por las constantes polémicas y abusos que se cometen contra el medio ambiente.

''Tener un árbol nacional es parte de la necesidad que tienen los pueblos de identificarse con su naturaleza, de encontrar elementos en ella que representen la nación, la cultura y la historia de los grupos humanos que ocupan el territorio'', explica Luis Carvajal, fisiólogo vegetal y miembro de la Academia de Ciencias.

No ha habido discusiones formales para establecer un árbol nacional. Los debates se han restringido a círculos académicos y han carecido de sistematicidad.

Entre las especies más propuestas están la palma real, el ébano verde y una especie endémica de caoba. Si bien es cierto que tener un árbol emblemático es una necesidad asociada a la identidad, más necesario es tomar medidas para que éstos existan en los próximos decenios, pues la deforestación los está consumiendo.

Cuatro árboles para proteger

Los árboles nativos y endémicos no han sido los preferidos para sembrarse en sus jardines por diversas razones. Por un lado se ha hecho una propaganda negativa sin base científica, alegando que crecen lentamente y que tienen problemas de germinación, entre otras deficiencias. Esto ha sido desmentido por experimentos del Jardín Botánico con árboles como el roble, la ceiba, Juan primero y cocuyo, entre otros, que han demostrado crecer tanto o más rápidamente que muchas especies introducidas, de acuerdo con el libro Importancia de las plantas nativas y endémicas en la reforestación, de Ricardo García, Milcíades Mejía y Francisco Jiménez.

Entre los problemas que citan están la baja disponibilidad de plántulas de especies nativas en viveros y la falta de información sobre su localización, reproducción y ecología.

''La razón principal del uso masivo de especies forestales exóticas es que la mayoría de los técnicos forestales se han formado o capacitado en el exterior y desconocen el potencial de las especies forestales de la isla'', dice el texto citado.

Criterios

Los criterios generales que se toman en cuenta para establecer el árbol o flor nacional son:

Que esté vinculado con la historia dominicana, la economía o las tradiciones culturales.

Ser endémico o nativo, preferiblemente, no introducido o adaptado; que necesite protección.

Tener presencia reconocible. Una planta bonita o importante para el mundo científico, pero que no esté articulada a alguno de los criterios de economía, cultura o historia, el fenómeno de identidad no se logra, la gente no la reconoce.

De fácil manipulación, que pueda ser adoptada socialmente y manipulada; que pueda sembrarse en las escuelas, en cada parque del país y que se reproduzca con facilidad.

Una especie endémica es aquella que sólo existe en un área geográfica determinada, una nativa es aquella común a más de un país, a pesar de que pertenece a su flora original y una especie exótica es aquella que se introduce y se adapta al medio ambiente.

Un estudio publicado en febrero de 1998, estimó que la República Dominicana tiene una cobertura vegetal de 27% en su superficie.

La flor nacional debe cambiarse

La flor nacional dominicana es la de la caoba, pero la mayoría de las personas ignora este hecho. Son pocos los que la han visto. Nace en una especie de ramillete que agrupa a decenas de ellas, pues su tamaño es muy pequeño. Es más fácil apreciarla en los billetes de pesos, donde ha sido impresa.

Algunos especialistas consultados opinan que este símbolo debe ser cambiado por uno verdaderamente representativo. De acuerdo con Luis Carvajal, fisiólogo vegetal, Brígido Peguero, encargado de taxonomía del Jardín Botánico y Eleuterio Martínez, ingeniero forestal, existen diversas propuestas. La rosa de Bayahibe (Peresquia quisqueyana), la flor del ébano verde (Magnolia Pallescens), la flor de mayo (Broughtonia domingensis) y la comúnmente llamada ''cacatica'', se incluyen entre las candidatas. La "cacatica" es una rara orquídea, pequeña, que ha desarrollado la apariencia de un abejón (con "patas" y todo) como estrategia de reproducción. El insecto se le acerca, pensando que es una hembra y facilita la polinización. En la actualidad sólo se puede encontrar de Navarrete a Villa Elisa, en la Reserva Osvaldo Cruz Franco). La flor del ébano verde, endémica, es blanca y grande. Mide de seis a ocho centímetros de diámetro, pero está amenazada. La rosa de Bayahíbe, también endémica, además de hermosa, tiene características que la hacen fácilmente manejable y reproducible, por el tamaño grande de la flor. Crece fácil y no necesita de mucho cuidado. Se encuentra en el Parque Nacional del Este. En países con mucha diversidad biológica como el nuestro, lo ideal es que la planta elegida no esté restringida ecológicamente a un solo espacio, pero hay que tomar en cuenta la representatividad e identificación de las personas con ellas.

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