Los bubíes, camino a la extinciónEstas aves de mares tropicales son víctimas de los pescadores que depredan sus nidos Panky Corcino Publicado el 29 de mayo de 2005 en El Caribe Digital
Las bandadas de bubíes (Anous Stolidus) alborotan con sus gruñidos los cayos "Siete Hermanos", en las costas de Montecristi. Estas aves de mares tropicales llegan a territorio dominicano a reproducirse cada año entre abril y agosto. Pero su danza aérea por la vida podría convertirse en un vuelo a la desaparición. Pescadores haitianos y dominicanos depredan sus nidos para comer o vender sus huevos, inspirados en el mito de que son afrodisíacos. La amenaza empeora debido a que Medio Ambiente no dispone del personal y recursos para que la administración del Parque Nacional Montecristi realice labores de vigilancia en los islotes, cuyos suelos marinos y arrecifes se ven además afectados con artes de pescas que destruyen la biodiversidad. Los bubíes sobrevuelan los cayos "Siete Hermanos" en medio de bandadas -aún mayores- de Gaviotas Oscuras (Sterna fuscata), una especie que también se ve amenazada por la depredación de sus nidos. La agresividad de sus graznidos no intimida a los pescadores haitianos y dominicanos, que muchas veces pernoctan en los islotes. El pescador Amelio Ortiz, capitán del bote de la Administración del Parque Montecristi, extraña los tiempos en que con sólo acercase a los cayos bastaba para que bandadas de miles de bubíes cubrieran todo el espacio como una gran mancha negra. Pero esos, recuerda, "eran otros tiempos". "Los bubíes todavía no están en peligro de extinción, aunque podrían desaparecer de los cayos de Montecristi si se siguen depredando sus nidos", dice el biólogo Domingo Sirí Núñez, de Vida Silvestre y Biodiversidad de Medio Ambiente. Explica que estas aves son especies típicamente de la costa, aunque pueden vivir en lagos, lagunas y ríos. Para este año la mayor cantidad de bubíes se estableció en cayo Tuna. Pero su gran presencia en el islote no se corresponde con la cantidad de huevos en sus nidos, construidos encima de arbustos pequeños conocidos por los pescadores locales como Cinaza. Las gaviotas, en cambio, anidan en la arena. El ornitólogo Simón Guerrero plantea que, por lo general, las personas que se dedican a depredar a los bubíes destruyen sus nidos. Al otro día, recolectan los huevos sin el temor de que se encuentren empollados. En Montecristi los pescadores aseguran además que en los últimos tiempos los haitianos matan las aves para comer sus pechugas. En su libro sobre las aves dominicanas, Annabelle Stockton de Dod, describe a los bubíes como animales de 38 centímetros de largo, de color marrón opaco, con excepción de su corona blanca. "Al joven le falta la 'gorra' blanca. La cola es redonda, no es ahorquillada. El pico y las patas son oscuras", señala. Explica que anidan en colonias, poniendo un solo huevo, color blancuzco con manchas rojizas, sobre la tierra o en grietas de las rocas. "En algunos lugares hacen un nido rústico sobre un arbusto". En cayo Tuna, en sus afanes diarios por colectar huevos, los pescadores hicieron una series de caminos entre los matorrales donde anidan los bubíes. Sólo las aves que sobrevuelan el cayo Monte Chico tienen un poco de suerte. Una vegetación de tunas que crecen a escasos metros del suelo funge como una barrera natural que reduce un poco la sustracción ilegal de sus huevos. Pese a ello, las parvadas de este islote este año son mucho más reducidas que las del cayo Tuna, donde se encuentran más expuestas. Presupuesto. La falta de recursos constituye el principal problema para conservar a los bubíes, explica el director de Áreas Protegidas, Roberto Sánchez. Antes de subdividirse en siete espacios conservados, el parque Nacional Montecristi contaba con una extensión de 1,309 kilómetros cuadrado, de los cuales 1,108 eran marinos. Para la vigilancia de toda esa extensión sólo existen 15 empleados en la administración del Parque. Para movilizarse los vigilantes cuentan con una vieja camioneta. También con un bote, pero como por lo general nunca tiene combustible, las acciones para perseguir a los depredadores de bubíes y de los suelos marinos de los cayos Siete Hermanos tienen que esperar a la realización de operativos esporádicos. "Para vigilar la zona de los caños (el área costera de Montecristi) y los manglares, a veces yo me tengo que ir remando en el bote, porque no tenemos combustible para el motor fuera de borda. Otras veces usamos botes de remos prestados", dice el capitán Amelio Ortiz. El administrador del Parque Montecristi, José Francisco Taveras, afirma además que para vigilar la extensión del área protegida se requiere mínimo de 25 personas. Este año el funcionario pidió a Medio Ambiente un presupuesto de 44,800 pesos para realizar, durante la temporada de bubíes, la protección a las aves. Con esos fondos se propone realizar un operativo cada tres días, pero todavía espera los recursos. Cuando salen a realizar labores de impección por los cayos los guardaparques se hacen acompañar de tres agentes de la Policía Ambiental. Con sus viejas escopetas enmohecidas, los hombres, se desplazan cautos ante las informaciones de que los haitianos que pescan en forma ilegal en las costas dominicanas, llevan consigo armas de fabricación casera. El pasado 21 de abril la Defensa Civil de Montecristi reportó el atraco de seis domicanos a cargo de ocho haitianos "armados con pistolas, machetes y cuchillos". El hecho ocurrió a las 10:00 de la mañana en la Punta Luna. "Uno sale para los cayos, pero no sabe si volverá vivo. Por suerte, los haitianos se mueven más lento que nosotros porque sus botes no tienen motores fuera de borda, casi todos usan velas", dice Taveras. Pesca. Taveras explica que un problema fundamental de las costas de Montecristi se da con los haitianos y dominicanos que utilizan chinchorros, un arte de pesca que arrastra a todas las especies marinas que encuentra. En el caso de los haitianos, la situación se torna más grave debido a que utilizan "chinchorros de arrastre", que recogen además juveniles sin importar el tamaño. Los dominicanos aseguran que los pescadores del vecino país muelen los peces pequeños para convertirlos en un polvo que utilizan para hacer sopas. "Los haitianos tienen una clase de chinchorros que son una monstruosidad porque acaban con todo tipo de peces; la langostas, el camarón, todo", explica el pescador José Tomás Castillo, de 40 años, residente en Manzanillo. "Anoche vimos seis botes de 20 pies que entraban a los cayos para tirar chinchorros de arrastre", apunta. El procurador de Medio Ambiente de Montecristi, Ramón Arístides Madera Arias, se muestra alarmado. "Haitianos de Fort Liberté, Cabo Haitiano y otros pueblos aledaños, tienen una banda organizada para la captura de pececillos, de dos a cinco pulgadas de diámetro, que son utilizados por ellos para hacer una especie de consomé". El funcionario considera necesario el establecimiento de una vigilancia permanente en los Siete Hermanos. "Años atrás venían hacia los cayos millares de bubíes a reproducirse, pero por la masacre que hacen pescadores haitianos y dominicanos, lamentablemente su población es escasa". Explica que en la zona existen unos siete agentes de la Marina que carecen de recursos para patrullar. Dice que ante esta falta de vigilancia, los haitianos entran a los manglares de Marigot por alta mar y sustraen los manglares para construir viviendas en Cabo Haitiano. También los dominicanos que crían chivos en Marigot sufren las consecuencias. En los últimos meses muchos han denunciado que los pescadores haitianos sustraen sus animales y se los llevan por agua en botes y yolas. "A José Medo Marte (Medoquin) en una sola noche le robaron 20 chivos", apunta Madera Arias. Peligro en alta marAtraco a turistas: Asaltan un francés y un alemán El 3 de mayo de pasado las autoridades de Montecristi reportaron que el turista francés Dock Robert y el alemán Sebastián Yobanne "fueron atracados en alta mar por pescadores haitianos" que los despojaron del motor fuera de borda, ropas, alimentos, dineros y prendas. Habían salido de Cuba para recorrer las islas del Caribe en el moto velero Ullppsred. El procurador Madera Arias resalta la necesidad de mantener una vigilancia permanente en los cayos Siete Hermanos. Militares depredadoresPresión Tanto el director de Áreas Protegidas, Roberto Sánchez, como el procurador Madera Arias, denuncian que en Montecristi se presentan problemas con cazadores de aves migratorias, entre los que figuran altos jefes militares y empresarios de la ciudad de Santiago. Sánchez explica que los militares presionan a los guardaparques con sus rangos. Explicó que aunque Vida Silvestre autoriza permisos de caza deportiva, nunca lo hace en un área protegida, con lo cual en Parque Montecristi esa actividad está prohibida. Depredación de nidosExige más vigilancia Los depredadores de huevos de bubíes aprovechan la escasa vigilancia de Medio Ambiente para destruir los nidos. Ante esta y otras amenazas ambientales de Montecristi, el procurador Madera Arias pidió al procurador general, Francisco Domínguez Brito, que solicite a la Marina de Guerra y a las Fuerzas Armadas establecer una vigilancia permanente en el litoral costero-marino de la provincia, especialmente en los puntos de Marigot, Punta Luna, Punta Presidente y los Cayos Siete Hermanos. Volver al Índice |
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